Alcázar de Venus: "Entre la Nieve y la Mar"

 

 

18/01/2007

En busca del novio más nuevo y el olivo más viejo

 Órgiva invita a los viajeros a encontrar pareja este fin de semana, a comer rica carne y a pasearse por legendarios senderos y monumentos artísticos

 TEXTO:/ANDREA G. PARRA / FOTOS: IDEAL / GRANADA

  Casa palacio de los Condes de Sástago.

ATARDECER y amanecer. Los dos momentos son buenos para contemplar el trajín y a la vez sosiego de Órgiva, localidad sita en la vertiente sur del Parque Natural de Sierra Nevada. El municipio regala al viajero bonitas estampas a través de su ruta de los olivos centenarios y de rincones como el monumento artístico del Molino de Benizalte. Pero eso no es todo. Este municipio -a menos de 60 kilómetros de la capital granadina- está salpicado de hermosas casas rurales en las que descansar y levantarse contemplando unas vistas extraordinarias.

En las calles de este pueblo alpujarreño, uno de los más importantes, se escucha hablar en tantos idiomas como pueda uno imaginarse. Eso sí, la idiosincrasia y tradición no se ha borrado. El viajero lo podrá comprobar dándose un paseo por el Barrio Alto, el Barrio Bajo, el Barrio del Luque o el Callejón de los Muertos -muy estrecho-.

 Calles estrechas

Si se da este paseo el próximo sábado por la tarde noche se encontrará con una vieja tradición. Se celebra San Sebastián -como en muchas otras localidades de las provincias de Granada, Almería y Jaén-. No obstante, en esta localidad asentada sobre el río Guadalfeo y su afluente el río Chico tiene una particularidad bastante curiosa. San Sebastián le encuentra novio a toda mujer que le dé con un garbanzo en el ombligo. Sí, quien quiera encontrar pareja que vaya a Órgiva.

A la salida de la misa -se celebra en la ermita de San Sebastián, en el Barrio Alto- las mujeres lanzan garbanzos a la imagen y si consiguen dar en el ombligo descubierto, el santo concede amor o lo que se le haya pedido con devoción. El recorrido del santo es breve y bastante bonito. Tras su encierro de nuevo en la ermita se celebra una convivencia vecinal con chocolate y buñuelos incluidos.

Después de participar en esta singular fiesta, el domingo el viajero/a puede buscar no ya novio/a, sino el árbol más antiguo de la ruta de los olivos centenarios. Es un paseo encantador por los alrededores de este municipio que comunica con otros parajes y casas rurales con mucho sabor. El Ayuntamiento, además, lo ha señalizado y promocionado.

Los primeros olivos centenarios -de unas dimensiones espectaculares- se localizan cerca del casco urbano de Órgiva, en el histórico Camino del Zute. El recorrido continúa -es de dificultad baja- por el río Guadalfeo y las huellas de estos históricos árboles -con cientos de años de historia- y grandes troncos y ramas se dejan ver en parajes como La Vegeta, La cuesta de Jaramuza, Pago, Camino de Enmedio y Benizalte. Estos olivos llegaron a producir más de medio millar de kilogramos de fruto.

En el paseo por el campo y por el río Guadalfeo, el viajero también se topará con las ruinas de una fortificación construida entre los siglos XI y XII. Están a 3 kilómetros al sur de Órgiva, sobre la margen izquierda del río Guadalfeo, en el paraje conocido con el nombre de Barranco de El Castillejo. Se conservan espesos muros y un aljibe.

De vuelta a Órgiva, el excursionista volverá a contemplar una de las imágenes inconfundibles y que identifican rápidamente a este municipio: las dos elevadas torres gemelas de planta octogonal, que tienen remates de pizarra muy agudos, de la iglesia de Nuestra Señora de la Expectación. No sobresale tanto, pero otro de los monumentos destacados es la Casa Palacio de los Condes de Sástago. Y también merece la pena la plaza de la Alpujarra: en cada azulejo se ha escrito el nombre de un pueblo de la comarca.
Tras tanto ajetreo, el viajero podrá reponer fuerzas en los buenos restaurantes y bares del Órgiva y de anejos como Las Barreras, o ir al cercano pueblo de Bayacas, que este fin de semana también está de fiesta. No hay tiempo para aburrirse.

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