
En la
plazas
Una pelíc
ula
para jóvenes dio el pistoletazo de salida a las celebraciones de
este año de las fiestas en honor de nuestros patrones la Virgen
del Rosario y San Antonio Abad. Los esfuerzos de los mayordomos
y mayordomas ya empezaban a dar sus frutos. En la plaza de
arriba, niños, jóvenes y algún que otro mayor se entretenían con
la proyección de la peli en espera de que comenzase el pregón y,
tras él, los primeros acordes de la música que ya tenía
dispuestos todos sus artilugios en el nuevo escenario con el que
se ha dotado a la placilla de abajo.
Permitidme
que aquí haga un inciso para felicitar a quien corresponda, por
la, a mi modo de ver, acertada remodelación de esta plaza del
pueblo en la que cada año se celebra la verbena de las
fiestas.
La dotación del escenario permanente con un espacio inferior que
servirá de almacén de mil y una cosas y la sustitución del viejo arriate,
que nunca llegó a ser jardín, por un poyo en el que
descansar tras el baile o desde el que contemplar las
virtualidades danzarinas de los que disfrutan con él, han
dado un aspecto más funcional al lugar e incluso me atrevería a
decir que más amplitud y comodidad.
Pues bien,
sentados en este nuevo poyo o en el de enfrente del escenario,
el de toda la vida, la concurrencia nos prestamos a oír el
pregón de las fiestas de Alcázar de 2012. Este año la pregonera
ha sido Elena Alonso, viuda de nuestro entrañable amigo, y siempre
recordado, Pepín "El del Comandante Jiménez". En unas em
otivas y
emocionadas palabras, hizo un recorrido por los aspectos más
resaltables del pueblo haciendo especial hincapié en aquellas
personas que de, de un modo u otro, han tenido cierta
ascendencia sobre ella a lo largo de sus más de 30 años de
periódicas visitas veraniegas, resaltando y
agradeciendo la amistad y el acogimiento que todas ellas le han
brindado a lo largo de ese tiempo.
Los
mayordomos y mayordomas tuvieron un detalle con Elena
entregándole una placa recordat
oria del evento, y Serafín, uno
de los mayordomos, en el escenario brindó con ella y nos invitó
a todos a hacer lo mismo por el buen desarrollo de los días de
fiestas que en ese momento comenzaban. Tras ello, el grupo
Eclipse, que iba a animar todas las noches la verbena, comenzó a
deleitar a los presentes con canciones variadas para satisfacer
el gusto de toda la parroquia hasta altas horas de la madrugada.
A las seis
de la mañana, el repique de campanas nos recordó que en media
hora teníamos que estar cantando las correspondientes avemarías
del Rosario de la Aurora. Nos dimos cita en la puerta de la
iglesia los
mismos de casi todos los años, o tal vez unos
poquillos menos, pero todos, a pesar de nuestra somnolienta
cara, dispuestos a hacer el recorrido por las calles del pueblo
para hablar con María de la forma en la que, según la canción,
fundó Santo Domingo. Siempre me asombra cómo Anita sabe
darle el tempo necesario para que la finalización del quinto
misterio coincida con la llegada de nuevo a la iglesia. Este año
la letanía la hemos rezado recordando a Ana Gualda y Antonio
Gómez que en este año han acudido a la llamada de la Virgen. A
la salida, como cada año, los mayordomos nos invitaron a la
consabida copita de anís y a café acompañado de delicioso
bizcocho, que en esta ocasión nos preparó Ana Correa.
El sastre
de Campillo
Como en este
primer día de fiestas se celebra el concurso de disfraces yo
decidí disfrazarme desde por la mañana. Ya sabéis que el refrán
dice que el sastre de Campillo "cosía de balde y además ponía el
hilo". Algo de eso me ocurrió a mí. Me bajé al medio día para
jugar al dómino pero por falta de personal que quisiera
aplicarse en la tarea, me vi abocado a desistir del tema. Así
que me e
ché mano al bolsillo en el que tenía la cámara de fotos
para sacar algunas instantáneas de los que ya competían en el
dómino, el rentoy y el parchís. Dio la casualidad de que en ese
mismo bolsillo me había echado unos treinta eurillos para lo que
hiciese falta. La suerte no es para quién la busca, sino para el
que la encuentra, y algo así debió de sucederle al que se halló
aquello que yo, no sé cómo, dejé caer al suelo en alguna de las
ocasiones en las que saqué la cámara del bolsillo en el trayecto
desde el bar hasta la plaza. Por eso este
año, de las pingües ganancias que me produce esta dedicación a
nuestra página, tendré que detraer la pérdida involuntaria de la
mencionada cantidad. ¡Qué se le va a hacer! Otro año todo serán
ganancias. Seguro. Menos mal que por la noche, mientras
cenábamos en la terracita de mi casa, tuvimos la fortuna de ver
cruzar el cielo una de las lágrimas de San Lorenzo espléndida y
maravillosa que nos hizo disfrutar por un instante de un modo extraordinari
o,
algo que sólo la naturaleza es capaz de proporcionarnos.
Por la noche
la chiquillería y los no tan chiquillos hicieron las delicias de
los asistentes a la verbena con sus originales y, a veces,
audaces disfraces. Tras el pertinente desfile delante de los
espectadores, el jurado formado por el grupo musical decidió dar
a los disfraces infantiles un primer premio ex aequo, por
lo que todos los disfrazados, e incluso aquellos que no tuvieron
tiempo para disfrazarse, recibieron un regalo y medalla
conmemorativa por parte de los mayordomos. En los mayores si
hubo distinciones en los premiados como podréis comprobar en las
fotos que aparecerán en una sección aparte.
Comidas
Si la noche
del viernes fuimos obsequiados con una copita de champán para
dar inicio a las fiestas y a la mañana siguiente, tras el
Rosario de la Aurora, no nos faltó el anís y el bizcocho, qué
deciros de las calurosas horas del medio día: aperitivos, ce
rvezas
y refrescos más que abundantes antes de que fuésemos a recoger
el primer día un plato de exquisita paella y el segundo unas
migas acompañadas de gazpacho, chistorra, pimientos fritos y
buenas tajadas de melón. Como veréis de la paella he dicho que
estaba exquisita, de las migas, me da pena, pero no puedo decir
lo mismo, se tostaron más de lo conveniente, o más de lo que por
aquí estamos acostumbrados. Pero claro, para gustos hay colores
que dice el refrán, quizás a otros les parecería todo al
contrario, o qué se yo. Me dicen que aquellos que permanecieron
por más tiempo en el baile, también fueron obsequiados a mitad
de la verbena con deliciosos churros y chocolate calentito. Los
más flojos nos los perdimos, nos está bien empleado, pero el
cuerpo es el cuerpo y los años son los años.
Este año
hemos "disfrutado" de unos días de calor como pocos recuerdan
por el entorno. El aire africano se ha querido venir de fiestas
con nosotros y n
os ha hecho sudar de lo lindo. A lo largo de
todo el día hemos sufrido los rigores de un verano
desacostumbrado por estos lares, con deciros que ni tan siquiera
por la madrugada refrescaba, creo que os haréis una idea de "la
caló" que hemos pasado. Cada uno lo ha ido soportando de la
mejor manera posible y creo, según me dicen, que los que mejor
lo supieron esquivar fueron aquellos que se quedaron a disfrutar
de la fiesta de la espuma... y del agua. Antes del remojón,
pudimos disfrutar de canciones alpujarreñas entonadas por
algunos componentes del grupo de Torvizcón liderados por Fina
Domínguez que por la mañana habían participado en el Festival de
Música Tradicional de la Alpujarra que este año se celebraba en
Cadiar.

No quiero
terminar esta croniquilla de las fiestas 2012 sin darle la
enhorabuena a los mayordomos y mayordomas por el buen trabajo
realizado en pro del divertimento de todos, así como mostrarles
la gratitud mía, como creo que de todos los alcazareños, por el
esfuerzo realizado, no sólo en estos días de gran ajetreo, sino
por el llevado a cabo a lo largo de todo el año con el fin de
que todos pudiéramos disfrutar de las celebraciones festivas en
honor de nuestros patrones.